Caimito del Guayabal.
Mi pueblo en Cuba.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Detalles para la reconstrucción y embellecimiento de Caimito.


Ese techo que le hicieron esta espantoso y hace al pueblo mas feo, ahí hay que hacerle un techo de placa a esa altura y después ponerle la baranda con los adornos. A continuación pongo un ejemplo.


Este es un ejemplo de como se pueden hacer las barandas en los techos para adornar al pueblo.


Como pueden ver esas construcciones más a la izquierda necesitan las barandas en el techo con los adornos, para darle altura y hacer el pueblo mas pintoresco.


La ferretería y los negocios de al lado, al igual que esa casa, necesitan la baranda con los balaustres de concreto en el techo, pues le da más altura, ademas tapa a esos aire acondionados tan feos en el techo.


Este es un ejemplo de barandas en el techo que puede ser una inspiración.


Casa vieja con techo de tejas y placa nueva en el portal. En el pueblo hay muchas casas así, pero esteticamente no esta correcto a menos que se le pongan las barandas con adornos como hay construcciones antíguas en el pueblo. Véase la casa del gallego Daria o Los Aliados, etc.


Aquí hay un ejemplo de como quedarían en casas modernas.


Poner todas las barandas que faltan.


Este es otro ejemplo para inspirarnos.


La casa del gallego Daria también necesita restaurarle los adornos del techo y a El Rapidito también se le deben poner adornos pues está muy bajito. (Lo mejor sería derrumbarlo y construir un edificio de 4 o 5 plantas donde el primer piso este a la altura de la casa de los Daria y sea comercios y arriba oficinas y apartamentos).


Si de verdad queremos ambiciosos, aquí tenemos algunos ejemplos de edificios en La Habana para copiar.


Bueno esa edificación, aparte de necesitar cambiarle todos los cristales, necesita pintura que puede ser blanca con las cenefas en azul marino u otro color y los adornos del techo. Un ejemplo la foto de abajo.


Esta foto es solo para visualizar como pueden quedar los techos con esos adornos.


Ahí también necesita urgente ponerle los adornos al techo, para darle altura y además llevar al todo el pueblo por ese estilo, que se comenzó a principio del Siglo XX en el pueblo. Si logramos hacerlo, pues habrá un balance entre la nueva arquitectura y la vieja y el pueblo se ve más bonito e interesante.


Este es un ejemplo a copiar.

Los nuevos negocios de Caimito. Cortesía de Ariel Miranda Viera










miércoles, 5 de enero de 2011

Nuevas fotos de Caimito de Diciembre del 2010


Atardeciendo en Caimito, desde el portal de la casa que era de mi mamá Carmen Ramos, ya fallecida, y donde viven mi hermana, mi cuñado y mi sobrina. Me recuerdo que a ella le gustaba sentarse en el portal a ver esas vistas del pueblo.


Yo no se si ustedes lo pueden visualizar, pero todo el pueblo pintado de blanco se vería muy bonito y limpio. El contraste entre el verdor de la naturaleza y la blancura de sus casas. Parecería un pueblo mediterráneo griego, del Sur de Italia o de España o Turkía. No sé, yo soy un soñador y visualizo cosas.


Ya de noche desde casa de mi familia en Caimito


Desde la azotea de la casa de mi familia.


Al fondo se ve la Loma del Esperón, desde lo alto se divisan la Costa Norte, la Sur, La Ciudad de La Habana a lo lejos y todo el pueblo de Caimito. Una vista espectacular para la construcción de un hotel y tener bellas casas de campo desde esa altura. Un lugar espectacular para jubilarse y vivir tranquilo.


Desde el portal de mi familia.



La azotea de la casa de mi familia. Al final se puede ver una calle que sube la loma y tiene una escalera en el centro. Los caimitenses se la pasan buscando materiales de construcción para construir y reparar sus casas, pero les es muy difícil. Es un pueblo limpio y las personas sueñan con sus casas lindas y bien pintadas. Algún día eso se hará realidad.




El pueblo duerme.


De noche desde la Calle de la Vereda





Alguien arriba de una azotea.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un comentario del Prof. Carlos Pereda Martinez


 Ayer a media tarde junto a mi querido perro Negrito quise caminar un poco, ya que aunque había bastante frío no hacia viento, cometí el hecho pecaminoso y masoquista de entrar a una dulcería cubana cerca de mi casa, ya que por ser prediabético me cohibo de ingerir dulces, siendo la ingesta de estos, mi alimento preferido pero la tentación pudo más que la abstinencia, entré y pedí un simple pastelito de guayaba que deboré en segundos, de esos que jamás saben como los que comíamos en Cuba.

 Me alegra el día salir a la calle y encontrarme con un rostro fémino bello,  encontrarlo es extraordinariamente placentero para mí, recuerdo que cuando hacía mis pininos universitarios descubrí la palabra esteta, y comprendí que esa debilidad mia concordaba con esa definición y … y al levantar la vista me encontré con una bella,  bellísima muchacha, encontré una de esos rostros que se te quedan impresos por su precisión, su simetría y su perfección, como con la edad dejas a un lado las inhibiciones , se los aseguro,  la miré inquisitivamente, con una mirada de contemplación sin líbido presente, máxime que se trataba de una veinteañera y por lógica,  la diferencia generacional impide, si eres normal,” vacilarla”, como decimos los cubanos de mi generación., cuando habló y ví su blanca y simétrica dentadura le otorgue el sello estatal de calidad, y me dije –esa niña tiene que ser cubana. La auténtica mujer cubana con clase se reconoce de inmediato, su blanca y delicada piel reflejaba esa descendencia directa de españoles, en ella no se cumple el supuesto axioma de que en Cuba “quien no tiene de congo, tiene de carabalí”, no, es una típica mujer blanca con exquisito rostro.

 Quienes me conozcan a profundidad, saben de antemano que con esa cuita no iba a quedarme, máxime siendo un chovinista ortodoxo con respecto a mi ciudadanía y ella dulcemente me lo reafirmó, con un simple---sí, soy cubana.

 Por su corta edad, por haberse criado en Norteamérica, país en donde se confunden las peras con las manzanas, me preguntó por lógica que por qué yo había determinado que era mi compatriota, si ella no poseía acento cubano y no me quedó más remedio que explicarle que me había ocurrido lo mismo que al insigne músico Ignacio Piñeiro, fundador del Septeto Nacional.

 Captando en su rostro que era la primera vez que oía ese nombre, que desconocía totalmente de quien hablaba,  tuve que hacerle la historia , doliéndome,  no tengo otra palabra para definirlo,  como nuestra juventud, la de aquí y la de allá,  desconoce los pilares básicos de la verdadera Cuba, la que no tiene que ver con imperialismo, ni con fidel, ni con los rusos, ni con el comunismo o capitalismo, o sea lo que es realmente nuestro acervo cultural.

 Hay una realidad histórica inobjetable Cuba ha de cambiar, de una forma u otra,  ahora o después, pero el hecho ocurrirá, no importa la resistencia que se le oponga al cambio, este vendrá como cae una fruta madura del árbol, es ley histórica, ya se palpa, ya se huele, y a todos, los de allá o los de acá nos preocupa y casi siempre vamos al plano de la reconstrucción económica, que es a mi modesto juicio lo más fácil de resolver y definir acorde a la revolución que ha sufrido la construcción en estos cinco decenios en la que la población cubana ha sufrido una dicotomía. Y olvidamos que construir edificios, casas, redes de comunicación, carreteras etc son cosas materiales de fácil solución siempre que exista interés por lograrlo, obreros estimulados a hacerlo y capital existente. Pero lograr reconstruir la psiquis nacional es algo en lo que definitivamente los educadores cubanos tendrán que trabajar duramente para lograr en las nuevas generaciones de cubanos, tanto en los de aquí, como en los de allá, cómo es en definitiva nuestra idiosincrasia, no la que poseen debido a la dicotomía que se nos impuso. Que Cuba no es Fidel, ni partido comunista, ni comité de defensa de la revolución, ni tampoco Cuba es la Yuma, país que nos acogió de forma generosa y humana pero en la que pocos han encontrado su hogar, te encuentras un cubano en cualquier latitud del planeta, nuestra diáspora es amplia, idéntica a la judía, y al preguntarle de dónde eres, residiendo éste, digamos en Los Ángeles te dice sin pensarlo: --de Pinar del Río. Necesitamos además conocernos al reencontrarlos y comprender que no puede pretenderse un retorno a algo que ya no existe, Cuba es como un río ya que sus aguas cambian constantemente pero que existe.

 Conoció  entonces que tuve el privilegio de asistir al último recital o concierto, como prefieran llamarle, que ofreció el Septeto Nacional, siendo ya acéfalo, pues su fundador, Ignacio Piñeiro, había fallecido en marzo de ese convulso 1969, fue un día de esos que uno recuerda eternamente por su grandeza humana, ya que los ancianos integrantes narraban antes de cada interpretación el origen de cada canción que interpretaron. 

 Contaron que se encontraban de gira en New York y que por sus compromisos no habían conocido prácticamente la ciudad y encontrábanse ansiosos en conocer la Quinta Avenida, que hicieron un alto,  y un medio día fueron a tratar de descubrirla, quedando como todo el que hace su debut en ella,  fascinados, por todo lo que ella posee, y que simplemente se sintieron atónitos al ver el río de gente, que sin atropellarse , se lanzaba a la calle para comprar su lunch, pasear o comprar, no podían comprender esa locura tan bien organizada, es cierto que ese río humano impacta siempre y que en medio de esa delirante masa humana corría, más que caminar, una preciosa jovencita que al ser detectada por Piñeiro  éste sentenció:--¡Esa mujer es cubana!......que ellos se rieron, le ripostaron,  y apostaron, ya que la amalgama racial que siempre ha poseído la Gran Manzana hace supremamente difícil determinar de qué país es determinada persona, pero que Piñeiro, cubano al fin y al cabo,  no se quedó con la duda, que corrió tras ella, que la abordó en un restaurancito de los cientos que siempre han existido y que al tenerla frente a frente solamente atinó a gritarle: ¡Tienes que ser cubana!

Que la muchacha se sonrojó al asentir, y que hubo de hacer la misma pregunta que la niña cubana que tenía ante mis ojos me había hecho minutos atrás,  y que su respuesta fue muy simple y definitoria………..Supe al verte que eres cubana, porque la cubana  es única , la cubana es la perla del edén. De ahí el origen de ese bello danzón que por nombre recibió “Esas no son cubanas” y que inmortalizó Barbarito Diez.
 Este simple diálogo, motivó a esta niña a interesarse en sus raíces, en su Cuba, y me prometió que al llegar a su casa, en sus ojos se le observaba el interés, buscaría en la red, el citado danzón, que me agradecía mucho haberle abierto los ojos de otra Cuba que no tiene nada que ver con problemas, ya ancestrales de política doméstica.
 Y yo sonreí, creo haber logrado convertir a una escéptica en creyente de nuestra cubanía.
 Profesor Carlos Pereda.
 New Jersey, Diciembre del 2010.
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Fotos del Castillito de Caimito y vistas desde el campanario.


Castillito de Caimito, como verán, esta en ruinas, ahí estaría bien restaurarlo y alrededor construir una plazoleta con una bar-cafeteríia con mesitas con sombrillas donde uno pueda ir a conversar con amigos y disfrutar de una cervecita fría, un Mojito, una copa de vino, un Cuba Libre o Cubata, unas tapitas, una media noche, una frita cubana, un sandwich cubano, un pan con bistec, etc. Año 2000


Vista del pueblo desde el campanario. Año 1995-97


Como pueden ver la naturaleza invadió el castillito. Año 2000


Vista de Pueblo Nuevo desde el campanario de la Iglesia de Caimito. 


Pasillo alrededor de la Iglesia que conduce hasta Pueblo Nuevo.


Desde la torre del campanario. 1995-97




Desde el campanario. 1995-97, no estoy seguro.


Lo que aguanta la campana.